Esta enfermedad se caracteriza por la formación de las placas β-amiloide, que son una degeneración de una proteína necesaria para la supervivencia de las neurona.
Los distintos abordajes de tratamiento, sobre todo encaminados a detener su progresión en la degeneración cognitiva ––y en últimos grados también motora––, una vez que ya hayan aparecido los síntomas y por tanto la enfermedad, son:
- Nutricional. Importante aporte de frutas y verduras, ácidos grasos Ω3, dieta mediterránea, etc.
- Farmacológico. Medicamentos antihipertensivos, antiinflamatorios, inhibidores de la colinesterasa (enzima que destruye la acetilcolina, evitando que disminuyan los niveles). No hay en general tratamientos efectivos y mucho menos específicos en grados avanzados, aunque los últimos sí pueden ser más efectivos en estadios primarios o iniciales de la enfermedad, aunque no están exentos de efectos secundarios.
- Actividad física. La gerontogimnasia es muy efectiva para evitar la progresión de la enfermedad, mejorando de forma indirecta el flujo sanguíneo y la renovación celular al haber mayor oxigenación.
- Estimulación cognitiva. Se ha mostrado como uno de los factores más importantes de cara a ralentizar la progresión de la enfermedad. Se ha comprobado que en los pacientes a los que se les habitúa a una estimulación, mucho mejor si esta es adaptada a su grado de deterioro cognitivo, la degeneración es mucho menos rápida.
- Relaciones sociales. Junto con el anterior y la alimentación, suponen las tres patas esenciales de abordaje de pacientes con enfermedad de Alzheimer. Se ha comprobado en centros especializados de tratamiento de enfermos y acogida de familiares, cómo en aquellos casos que acuden al centro de día y se relacionan con otras personas al menos durante las mañanas, el deterioro cognitivo se ralentiza enormemente o incluso se detiene o estabiliza por algún tiempo, mucho más en los primeros grados de la enfermedad o de detección temprana, cuando la enfermedad no está muy avanzada.
Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer
A día de hoy, debido a que es una enfermedad de tremenda importancia económica, médica y social, sin posible cura y tratamiento efectivo, es fundamental la prevención y la ayuda de Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer, que hacen una gran labor.
Según la experiencia de las Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer y otras demencias, y de los profesionales que en ellas trabajan o realizan tareas de voluntariado, y donde se realizan evaluaciones, diagnósticos, acciones sociales de integración y acompañamiento a familiares, estimulaciones cognitivas, alimentación, terapias de gerontogimnasia o fisioterapia, etc., son fundamentales las relaciones sociales en estos centros entre los pacientes y la estimulación cognitiva adecuada según el GDS del paciente, para adaptar la estimulación a su grado de deterioro, además de un diagnóstico precoz para poder prevenir las actuaciones que se realizarán a lo largo del proceso de avance de la enfermedad.
Que la enfermedad tenga un avance más rápido y progresivo o se estabilice y casi detenga de manera que una persona pueda pasar en el mismo GDS cuatro o cinco años incluso, depende de que el paciente no se aísle y establezca estas relaciones sociales continuadas, y que haya una estimulación cognitiva adecuada, además de otros factores comentados como la nutrición.
En el año 2010, un grupo de investigadores recopilaron los principales tratamientos no farmacológicos de la enfermedad de Alzheimer en la actualidad y su eficacia. En esta enfermedad es muy importante para su evolución y desarrollo la parte social y de cuidados. Se hace fundamental el papel del cuidador y la familia. Es habitual que estos pasen por diferentes fases hasta la aceptación de la enfermedad y su acompañamiento. Los centros de las Asociaciones de Familiares y Enfermos y los centros de día con sus voluntarios y profesionales son espacios necesarios para estos pacientes.
Aunque es poco común (solamente un 5 %), la enfermedad comienza antes de los 65 años e incluso alrededor de los 50. Estos casos, que se denominan como «Alzheimer precoz», avanzan rápidamente y su diagnóstico se realiza sobre todo por la disminución del rendimiento laboral o tareas de la vida diaria. A esto se le agrava la depresión y el abatimiento que conlleva la consciencia sobre la enfermedad y las reacciones y actitudes de la familia, compañeros y círculo cercano, que en muchos casos agravan aún más los síntomas. Algunos de los síntomas pueden ser:
- Olvido asuntos relativamente importantes como citas médicas o conversaciones recientes.
- Dificultades para seguir una conversación.
- Aislamiento de amigos, familiares y situaciones en las que sus déficits puedan ser evidentes. Dejan de realizar actividades que antes disfrutaban.
- Pueden preguntar lo mismo en repetidas ocasiones.
- Desorientación en lugares familiares, como en la ruta del trabajo a la casa.

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