Hay una gran relación existente entre alimentación y Alzheimer, la cual se basa en la prevención y no en las causas.
Existe relación entre lo que comemos y la salud, entendiendo ésta no solamente como una ausencia de dolor o enfermedad, sino “un estado de completo bienestar físico, mental y social” de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Así, la principal causa de muerte en países desarrollados, y por lo tanto en España, son las enfermedades isquémicas e infartos, ictus… y gran parte de éstas se podrían evitar si cambiásemos nuestros hábitos alimentarios.
Centrándonos en la mente, ésta juega un papel crucial en la salud y es la que manda en nuestro cuerpo. Si nuestra mente no tiene un estado óptimo de salud, seguramente va a afectar a cualquier otro órgano del cuerpo de forma negativa.
Además, no sólo es importante por su aparición, sobre todo en personas de más de 65 años, edad a partir de la cual su prevalencia se dobla cada 5 años, sino por su carga social y de dependencia tan importante.
Los costes mundiales de la demencia han pasado a ser de más de 1,000 millones de euros en 2020. En cuanto a número de afectados, para 2050 se espera que ya haya superado el millón en España (se dobla cada 20 años).
Se debería incidir en la importancia de la prevención a través de la alimentación como base para evitar, ralentizar o retrasar la aparición de la enfermedad, como demuestra este estudio de 2015. Una vez que la enfermedad ya ha iniciado, así como el deterioro cerebral y esa degeneración va en progreso, los signos de deterioro no se pueden revertir.
En pacientes con deterioro cognitivo leve de forma más palpable, y en estadios más avanzados en menor grado, una alimentación con alto contenido en frutas y verduras, con gran carga antioxidante, y alimentos como semillas vegetales o pescado azul, con gran cantidad de omega 3, van a ayudar a frenar el progreso de la enfermedad.,
El consumo de fruta y verdura de óptima calidad, y en la cantidad de 5 a 9 piezas de fruta y 400 gr. de verdura en crudo o mínimamente procesada, nos aporta la cantidad de antioxidantes necesarios para neutralizar los radicales libres responsables de que tengamos un desequilibrio en nuestro organismo entre ambos que provoca procesos de oxidación celular que dan lugar a un estrés oxidativo. También aumenta la proteína CREB que interviene en los procesos de transcripción de un gen que interviene en los procesos de memoria.
Si queremos mejorar la memoria, atención y otras funciones ejecutivas como la planificación, razonamiento, organización o toma de decisiones, recomiendo consumir frutas y verduras, especialmente frutos rojos como arándanos, frambuesas, moras, grosellas, uva roja o alimentos también de origen vegetal como té verde o cacao o también una copa de vino tinto.
Está en nuestra mano. Estamos a tiempo de cambiar, de prevenir. La alimentación nos puede ayudar. No existe tratamiento farmacológico efectivo para la enfermedad de Alzheimer. No esperes a tener más edad para empezar a cuidar tu mente.

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